El 20 de marzo de 1911 el municipio de San Sebastián, bajo la dirección del alcalde Manuel Rivera Negroni, firmó una escritura de compra de un terreno perteneciente a la sucesión de Jacinto Rodón. Los terrenos serían urbanizados y distribuidos en solares a familias pobres que solicitaban permiso para construir sus casas. El costo total de los terrenos, de mensura, de deslinde y de planos fue de $1,000. En palabras de aquel momento, el propósito era “ensanchar la población” para acomodar exclusivamente a la clase trabajadora. La crisis económica por la cual atravesaba Puerto Rico desde fines del siglo anterior, especialmente en pueblos dedicados al café como San Sebastián, habían producido un persistente éxodo del campo al pueblo.